| Asturias posee un rico legado artístico y cultural estrechamente vinculado a su Historia.
En su arquitectura, el estilo prerrománico,
también llamado asturiano, está ligado a la Monarquía Asturiana y ofrece piezas únicas en el mundo por su hechura,
destacando Sta. María del Naranco, S. Miguel de Lillo y S. Julián de los Prados (Oviedo), Sta. Cristina (Lena), Valdediós
(Villaviciosa)...
En cuanto al románico, las presencias más significativas San Pedro de Villanueva (Cangas de Onís),
la Colegiata de Teverga o la iglesia de Sta. María de Junco (Ribadesella) Aunque con poca representación en la región,
basta el incomparable marco de la catedral de Oviedo, para justificar una lujosa presencia del gótico en nuestra región.
En este conjunto, donde podemos apreciar dignísimas representaciones del prerrománico, románico e incluso renacentista,
el estilo preponderante no es otro que el gótico, ofreciéndonos el privilegio de poder presenciar la evolución de este
estilo arquitectónico (sin ir más lejos, en las arcadas de su claustro)
Dentro de la catedral de Oviedo, se conserva la Cámara
Santa, lugar extraordinario donde se custodian las reliquias que configuran los escudos de Asturias y Oviedo (Cruz de la Victoria y Cruz de los
Ángeles), además de otras importantísimas joyas y reliquias de la cristiandad.
Los palacios barrocos y renacentistas abundan
en nuestras ciudades.
En cuanto a la zona rural, las casonas del siglo XVIII y las bellas quintas de indianos, constituyen un sello personal y
elegante en contraste con el tipismo de los hórreos, paneras y caserías.
Mitología de Asturias: |
La mitología asturiana se formó en el trascurrir de los tiempos, entroncada con otras mitologías de la cornisa
cantábrica, si bien diferenciada y sumamente marcada por el devenir de la cultura rural y las gentes que habitaron esta tierra.
Posiblemente la mitología asturiana nació en un principio de las religiones de los primeros pueblos que habitaron en Asturias,
que adoraban al sol y a la naturaleza.
Luego la Celtificación de los pueblos Astures transformaría estos mitos para amoldarlos
a su forma de entender la vida, lo mismo ocurriría más tarde con la romanización de Asturias que los retocarían
para ajustarlos a esta nueva cultura.
También los Visigodos, aunque ya romanizados cuando llegaron a Asturias, trajeron sus mitos Germánicos
y Nórdicos sin lugar a dudas. Los últimos retoques se darían poco a poco a medida que la iglesia católica se
introducía en la sociedad.
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Les Xanes
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Es el nombre que reciben en Asturias las hadas, les xanes en Asturias están muy ligadas a las fuentes y saltos de agua,
en el mito normalmente guardan tesoros bajo las aguas.
Representada como una chica joven y de tremenda belleza, de rasgos más
bien nórdicos, de cabellos y ojos claros, se peina a los orillas de las fuentes o saltos de agua con peines de oro, esperando a
incautos caballeros para encantarles con sus encantos y promesas de tesoros.
Tienen hijos pequeños y peludos, llamados xaninos,
como no los pueden amamantar los cambian por algún niño de alguna aldea cercana, cuando la madre se da cuenta le pide que se
lo devuelva.
En el mito normalmente viven solas, aunque en las noches de San Juan se juntan en grupos y bailan en coros al son de los cantares
de los ventolines. Casi siempre son custodiadas por cuélebres.
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El Cuélebre
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El Cuélebre es una serpiente gigantesca que custodia tesoros o a les xanes.
Como son inmortales, con
el pasar de los siglos las escamas se le vuelven tremendamente gruesas e impenetrables, y le salen alas de murciélago,
pareciéndose mas a un dragón que a una culebra. No se suele mover mucho del sitio que custodia, cuando lo hace es
para comer ganado o a hombres. En las historias de cuélebres más conocidas se le suele matar dándole
de comer una piedra al rojo vivo, o con una hogaza de pan llena de alfileres.
Otro mito relacionado con el cuélebre es la «piedra del cuélebre», con la que se cree que se curan ciertas enfermedades. Se dice que seis
culebras se juntan al cuélebre y las babas de todos ellos crean dicha piedra al endurecerse.
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El Nuberu
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También conocido en el occidente como Reñubeiru o Xuan Cabritu, El Nuberu es la divinidad de las nubes y las tormentas, se le representa como un hombre con espesa barba , viste pieles de cabra y un sombrero
de ala ancha, puede ser terriblemente dañino con las personas dañando pastos y sembrados, si bien puede ser muy
beneficioso con aquellos que le ayuden.
El mito nos cuenta que vive en Egipto en la ciudad del grito, en una ocasión vino
a Asturias montado en las nubes, teniendo la mala suerte de caerse a la tierra, pidió cobijo y nadie se lo dio hasta bien
entrada la noche en el que un pobre campesino se apiadó de él. En gratificación todos los años le riega
bien sus sembrados aumentando estos. Años después este campesino tiene que efectuar un viaje al lejano Egipto,
enterándose el campesino de que su amada después de tantos años de ausencia decide casarse con otro, va a
pedir ayuda al Nuberu, éste le monta en una nube llegando a tiempo para impedir la boda. En los pueblos
para evitar la llegada del Nuberu se hacía tocar las campanas de la iglesia.
El Entiznáu de
la mitología hurdana posee paralelismos con el Nuberu asturiano, incluso en la indumentaria.
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El Trasgu
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Uno de los personajes más conocidos de la mitología asturiana, el trasgo o trasgu es un duende pequeño, a
veces representado con con rabo y cuernos.
Tiene la mano izquierda agujereada, viste traje y gorro rojo. Vive en las casas y es sumamente
travieso, llegando a ocasionar grandes destrozos en ocasiones.
Causa graves trastornos en la vida familiar en aquellas casas que habita,
molestando al ganado, tirando cosas al suelo, impidiendo que las personas duerman por las noches, etc.
Sin embargo si se le trata bien,
y siempre y cuando este de buen humor, el trasgu puede recoger y limpiar las casas, aunque suele ser mas dañino que benefactor.
Es tal la molestia que causa que en ocasiones las familias tienen que mudarse. No obstante es sumamente difícil deshacerse de él,
acompañando normalmente a la familia en la mudanza, suelen anunciarse diciendo “yo también ando de casa mudada”.
Hay varias maneras según el mito de deshacerse de él, una es encargarle que traiga agua en una cesta, o que convierta un pellejo de
carnero negro en blanco, al no poder hacerlo se marcha avergonzado. Otra manera de deshacerse del trasgu es dejándole un plato de
guisantes, como no los puede coger porque se le escapan por el agujero de la mano se enfada y se va.
El mito del trasgu está
emparentado con otros a lo largo del mundo, como pueden ser el saci, los leprechaun o los Boggie.
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Arte en Asturias: |
El prerrománico asturiano es un arte englobado dentro del prerrománico y que se localiza en la Península
Ibérica adyacente al Mar Cantábrico, libre de la ocupación musulmana al final del siglo VIII (después de la derrota
de Guadalete y posterior invasión sarracena y hasta comienzos del X en que es absorbido por el arte románico venido de Francia.
Aunque sucesor del estilo visigodo, no puede decirse que el asturiano sea heredero legítimo suyo, pues no conserva sino accidentalmente
alguno de sus elementos principales como es el arco en herradura y si bien al principio debió ser una imitación paupérrima
del mencionado arte, muy pronto se manifiesta con nuevos y originales elementos acaso importados de Oriente o de Lombardía que singularmente
lo realzan y lo denuncian como precursor del románico.
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Literatura de Asturias: |
El primer texto litarario propiamente dicho del que se tiene noticia es el Pleitu ente Uviéu y Mérida poles cenices de
Santolaya del clérigo Antón de Marirreguera, que data de 1639 y expone la argumentación del autor en favor de la
devolución de las cenizas de Santa Eulalia a la capital asturiana. Antón de Marirreguera, es así mismo, autor de
muchos otros textos, como las fábulas Dido y Eneas y Píramo y Tisbe o las obras teatrales
de L'ensalmador o L'Alcalde. Destaca, en su obra una pieza de teatro que lleva por título Diálogu Políticu que iniciaría un género propio de la literatura asturiana y de
nombre homónimo, que viene a poner en la boca de los personajes las ideas y las críticas políticas, también
de isnpiración grecorromana, semejante al tratamiento dialogado que Platón le dio a su filosofía. Este
camino lo seguirían después otros autores que verían en el uso de los personajes populares una manera de
acercar sus ideas al pueblo llano. El otro autor del Barroco Asturiano, es Bernaldo de Quirós, militar de carrera nombrado
por la Junta General del Principado para ayudar al Rey Felipe V. De él tan sólo se le conoce un poema de extraordinaria
longitud Pictures del Caballu. Destaca en esta primera etapa el origen social de clases superiores de ambos autores,
en oposición a lo que sucedería más tarde, son las élites del país las que se expresaen en la lengua
asturiana, tales como curas, nobles y militares de estamento privilegiado. En esta época, ni en León ni en Miranda L Douro
aparece ningún escritor y la situación del idioma sigue allí arrinconada en el terreno de la oralidad. Es de destacar
la coincidencia en no más de 20 años desde el surgimiento del primer autor en asturiano y la inauguración de la
Universidad de Oviedo, con el ambiente intelectual que promueve. No es raro, pues, que el primer poema del asturiano sea editado o
conocido por ser el ganador de un concurso de poesía hecho en Oviedo.
Tras el Barroco, se abre un gran período para la literatura asturiana, que es el coincidente con la Ilustración
Asturiana, un período de gran desarrollo intelectual y literario con respecto a siglos pasados. Gaspar Melchor de Xovellanos,
fue el principal mentor de la literatura asturiana de la época y un firme defensor de la creación de la Academia Asturiana
de las Buenas Letras, que más tarde se crearía en 1919 para ulteriormente restablecers een 1981 con el nombre de Academia
de la Llingua Asturiana. Entre las aportaciones de Jovellanos a la literatura, destacan las "instrucciones" para la creación
de una normativa común y la recopilación de un diccionario, una gramática y una ortografía del asturiano.
Un poema anónimo, llamado Señor Conde campumanes y fechado en 1781, se le suele atribuir a él.
El grupo que lo rodea, va a empezar la tarea de defender la lengua asturiana y darle el valor necesario. Surge entonces una preocupación
por la situación del idioma y una necesidad de dotarlo de instrumentos que posibiliten su futuro y que vayan a servir para la
normalización. Es por eso que el mismo Xovellanos propone la creación de una Academia con el objetivo de normativizar y
recoger la riqueza del idioma.
En 1839 se publica en Oviedo la Colección de poesías en dialecto asturiano una antología preparada
por Xosé Caveda y Nava que recoge la obra más importante de los escritores asturianos de siglos anteriores y varios poemas
propios. La aparición de este libro hace que muchos jóvenes se animen a escribir una obra que quiere reflejar las costumbres
del pueblo en su propia lengua. También destaca de esta época la figura de Xuan Xunquera que redacta la Gramática
asturiana codificando las reglas gramaticales de la lengua. Poetas como Domingo Hevia, Benito Canella, Xosé Caveda, Teodoro
Cuesta, Xuan María Acebal, Xosé María Flórez y González, Xosé Napoleón Acebal y Nolón son
nombres de poetas y dramaturgos de la época destacando Enriqueta González Rubín como narradora.
Coincidiendo con los primeros motivamientos regionalistas de la política asturiana, se dan a conocer un grupo de escritores que
se sienten herederos directos de la labor poética de Cuesta y Acebal. Son los poetas Pepín de Pría Nel y
Flor y La fonte del cai, Constantino Cabal L'alborá de los malvises, Marta Balbín,
Constantino Cabal o Daniel Albuerne y los dramaurgos Pachín de MElás, Eloy Fernández Caravera o Fabricio. Este
grupo crea en 1919 una Real Academia Asturian de Artes y Letras que no va a tener ninguna operatividad. Destacan también Enrique
García-Rendueles por la elaboración de un diccionario, una nueva gramática y la recopilación de una
antología 'Los Nuevos Bablistas 1925. Pero sin duda, es Fernán Coronas el más destacado escritor de
la época, fraile obltao que viaja por toda Europa aprendiendo lenguas antiguas y modernas al tiempo que adquiere una considerable
cultura. Las dos últimas décadas de su vida las dedica al estudio del asturiano, recogiendo datos para un diccionario
general, elaborando otro de la rima, una gramática... y componiendo muchos poemas quehoy siguen, en su mayor parte, inédiotos.
Con él empieza el siglo XX para la literatura asturiana.
En el siglo XX la literatura asturiana, tras el auge del regionalismo, sigue anquilosada en los mismos temas costumbristas y
pierde el favor del público, cerrándos een ella misma, los autores de esta época (Xiquín de Villaviciosa,
Matías Conde o Laudelino León no alcanzan la categoría de sus predecesores ni su buena acogida.
La Guerra Civil supone una ruptura política, social, económica y cultural. La literatura asturiana sigue siendo
humorística y ruralizante y descontactada de una realidad social cada vez más industrial y urbana. Sin embargo, algunos
autores desde los años 60 intentan superar el costumbrismo tradicional.
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